Siente en tus manos un objeto que parece recién caído del hombro de un guerrero nórdico. Este martillo no es un juguete: es un artefacto hecho a mano de acero y madera, creado por artesanos en la India con quienes colaboramos directamente. Cada ejemplar es único, con su propia historia contenida en las delicadas huellas del acabado manual.
Este macizo martillo fue fabricado en acero macizo y montado sobre un mango de madera de cálido tono rojizo. La parte inferior de la empuñadura está envuelta con una cuerda de yute áspera, que añade carácter y mejora el agarre, como un recubrimiento improvisado de un guerrero que regresa de una expedición.
En la cabeza de acero encontrarás símbolos nórdicos grabados, entre ellos un Martillo de Thor estilizado con trenza rúnica y el símbolo Valknut en los laterales. Estos signos ya son parte integral del martillo: le aportan alma nórdica y lo acercan a las representaciones originales de los mitos.
Además, puedes encargar un grabado personalizado:
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en la cabeza de acero,
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o en el mango de madera.
Tu nombre, iniciales, fecha, una frase corta… lo que desees – daremos a este artefacto un linaje personal.
Características clave
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Hecho a mano – cada ejemplar es único
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Cabeza de acero con símbolos nórdicos
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Mango de madera con trenzado de yute
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Opción de grabado personalizado
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Martillo sólido, pesado y decorativo al estilo de Mjölnir
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Artesanía de la India – colaboración directa con artistas
Pequeños arañazos, decoloraciones del acero o irregularidades en la madera son el resultado natural del trabajo manual — gracias a ellos, cada martillo difiere sutilmente de los demás. Es una característica, no un defecto.
Dimensiones
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Longitud total: 33 cm
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Ancho de la cabeza: 10 cm
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Altura de la cabeza (acero): 5 cm
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Profundidad de la cabeza: 5 cm
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Diámetro del mango (madera): 3,8 cm
Curiosidad
Valknut — símbolo de tres triángulos entrelazados — a menudo se asocia con Odín, patrón de los guerreros y poetas. Según algunas interpretaciones, representa la fuerza que guía al guerrero a través de la batalla… o de la vida. Por eso, colocarlo en el martillo era como la firma del propio dios en el arma que bendijo.